12 dic 2014

Tierra

Esta es la tierra que me conoce,
el mar que me engulle los veranos,
la sal del aire que respiro.
Aquí me brotan las raíces al alba
y me desenamoro de su gente.
Aquí lloro y me retuerzo de agonía a la luz de la luna.
Aquí miro el cielo y me emociono,
aquí el viento me acaricia y me enloquece.
Esta es la tierra que yo conozco,
que me envuelve y me atosiga.
Que me entrega mi vida.

Pasado

La sencillez de los momentos vividos
devuelve la sangre que el corazón acaba de bombear.
La emoción de los recuerdos te oprime el pecho,
te invita a agarralos con tu mente por unos segundos,
por querer revivirlos
y sentir de nuevo exactamente lo mismo.
La imposibilidad de volver atrás amarga el tiempo presente
a la vez que te envuelve un halo de melancolía agradable.
Liberas moléculas que sientes a través de una respiración
ligeramente acelerada,
se te cae quizás una lágrima de fervor que surge en tu memoria
y a lo mejor aprovechas eses mismo instante para construir un nuevo hecho
que quizás en unos años vuelvas a recordar de este mismo modo.

Mi isla

Cuando llego frente al mar
aunque sea a través de la imaginación
lo dejo todo atrás.
Todo queda de orilla adentro
lo que soy, lo que he hecho,
mis memorias,
las fotografías,
los hombres que conocí
las conversaciones en las terrazas.
Todo se quedará encerrado por un papel de olas
que rompen contínuas las rocas.
Siempre guardarán intacto mi cuerpo, mi esencia
una vez esta isla me enseñe su secreto terroso.

Rareza

Repostamos entrañas de un planeta
y tragamos litros de leche para bebés.
Será que somos aún inmaduros,
será que aún no sabemos caminar.
Tenemos animales de compañía
porque nunca nos sentimos acompañados,
será que faltan granjas de personas,
será que aún no sabemos amar.
Y compramos plásticos y ladrillos,
adquirimos tierras y guardamos el agua en botellas.
Será que la lluvia no nos acaba de gustar,
será que preferimos beber del mar.

Juventud

Llegan días en que la conciencia te retuerce,
los años ya pueden contarse por algunas decenas
y cuajan los recuerdos para quedar anclados a los huesos.
Sabemos cuando huele a mojado
y como lloran los niños cuando tienen hambre.
Se nos olvida la inocencia
se nos acaba la mocedad.

Menorca

Menorca suave, ligera.
Menorca arena.
Te mecen en aguas turquesas
los vientos de tramuntana
y algunas salamarquesas.
Te reconoces en tus aguas transparentes,
te detienen solo las noches
con sus estrellas.
Menorca templada, tranquila.
Te evades de ti misma,
sin montañas pero con cuevas.
Menorca suave, ligera.
Menorca, arena.