La sencillez de los momentos vividos
devuelve la sangre que el corazón acaba de bombear.
La emoción de los recuerdos te oprime el pecho,
te invita a agarralos con tu mente por unos segundos,
por querer revivirlos
y sentir de nuevo exactamente lo mismo.
La imposibilidad de volver atrás amarga el tiempo presente
a la vez que te envuelve un halo de melancolía agradable.
Liberas moléculas que sientes a través de una respiración
ligeramente acelerada,
se te cae quizás una lágrima de fervor que surge en tu memoria
y a lo mejor aprovechas eses mismo instante para construir un nuevo hecho
que quizás en unos años vuelvas a recordar de este mismo modo.
devuelve la sangre que el corazón acaba de bombear.
La emoción de los recuerdos te oprime el pecho,
te invita a agarralos con tu mente por unos segundos,
por querer revivirlos
y sentir de nuevo exactamente lo mismo.
La imposibilidad de volver atrás amarga el tiempo presente
a la vez que te envuelve un halo de melancolía agradable.
Liberas moléculas que sientes a través de una respiración
ligeramente acelerada,
se te cae quizás una lágrima de fervor que surge en tu memoria
y a lo mejor aprovechas eses mismo instante para construir un nuevo hecho
que quizás en unos años vuelvas a recordar de este mismo modo.
