Dejaremos que se mantenga en un estadio latente
como el otoño que espera eternamente
dejando sus hojas caer.
Que el amor se esconda entre los árboles
para evitar las heladas y los picos
de hambrientos pájaros verdes.
Tú seguirás luchando por una ciudad en constante
cambio
impenetrable en su estructura y que sin embargo
muestra desagües de sucias aguas
que intentan filtrarle las entrañas.
Tú lucha, pero no dejes que el cariño se manifieste,
tus sentimientos deben permanecer bloqueados,
indiferentes, asimétricos y caducos,
aunque bien se sabe que a las calles
les faltan más besos que gritos suaves.
Si quieres, el amor, eso que aún no sabes qué es
pero que intenta salir de ti, puedes seguir
guardándolo
para tus ratos libres, solo en tus escondites.
Guárdalo por si un día no tienes nada mejor que
hacer,
por si no encuentras más árboles en el asfalto
por si necesitas restregar tu piel contra sus
troncos
para sentir que estás vivo.
Dejaremos que pase esta enfermedad, de locura y
pasión,
sentaditos en el sofá de invierno,
atentos a que no suba la fiebre
y así mantener las emociones por debajo de los 37
grados.
Dices que te gusta tener la libertad de sentir
y sin embargo no sientes con libertad.
Amor, ¡déjale entrar!